Christopher Amador encumbra con sus letras a los escritores más influyentes de su generación, entre ellos Dylan Thomas, Matsuo Bashō y Raúl Antonio Cota.

Christopher Amador es el poeta sudcaliforniano más galardonado en la historia de las letras peninsulares. Este año, ha sido acreedor al XXII Premio Nacional de Poesía Tintanueva 2020, por su libro Peces gordos. Este galardón se otorga a las voces emergentes de mayor relevancia en México, por lo que, una vez que el semáforo epidemiológico en Ciudad de México se encuentre en verde, será premiado oficialmente en la sala Adamo Boari, del Palacio de Bellas Artes.

En Peces gordos, Christopher Amador hace un homenaje a los escritores que considera más influyentes para su generación, entre ellos están mexicanos como Octavio Paz, Gilberto Owen, Eduardo Langagne, Vicente Quirarte, José Emilio Pacheco, Francisco Hernández, Eraclio Zepeda y el sudcaliforniano Raúl Antonio Cota; pero también hace reverencia a autores internacionales de la talla de Ernest Hemingway, Matsuo Bashō y Dylan Thomas.

Montado en un bote hecho de letras, Amador se embarca en un viaje hacia el mar profundo de la poesía. Mientras, sortea la marea de significados, desmenuzando el lenguaje y reconfigurándolo a placer. Se asombra con el avistamiento de peces que avivan las aguas con sus escamas y ballenas que esconden los pulsos verdaderos de la palabra.

  Cada ola infranqueable, cada pez salvaje, cada ballena blanca, es un escritor que forja el estilo de Christopher, un estilo que sumerge al lector y lo ahoga en la hondura de su voz. Poemas breves que van del impresionismo cargado de candor a la prosa que rebosa en melodía, madurez y cadencia de oleaje.

            Aquí una muestra:

OCTAVIO PAZ

Al igual que mis palabras

nadan los peces, nadan

sin saber a dónde nadan:

todo su propósito es peinar el mar

con sus escamas.

ERNEST HEMINGWAY

Y traer a rastras, como el viejo de Hemingway,

el esqueleto limpio de lo que pudo ser en sueños

el gran pez de la literatura. Dejar su carne en el camino

para entretener el hambre de los tiburones.

Abandonar el bote a la orilla del miedo.

Aceptar la derrota en el arpón perdido que apenas hirió

la dentadura blanca de una cuartilla nueva. 

RAÚL ANTONIO COTA

El otro lomo del mundo es el poema,

la BALLENA más perseguida

por los arpones de nuestra lengua.

Ola que empuja al lenguaje

hacia los límites de la Academia.

En exclusiva para El Organismo, Christopher Amador ofreció una entrevista sobre sus Peces gordos:

¿Por qué rendir homenaje a estos escritores; acaso los hemos olvidado?

Porque me siguen abriendo en canal cuando vuelvo a ellos. Porque me enseñaron a bracear donde otros flotan. Les debo el otro lado de la noche.

Una selección es siempre una lista de omisiones, ¿cómo decidiste quiénes serían parte de tu  poemario?

Los seleccioné a propósito de su interacción con el mar. Todos ellos lo cruzan a su modo. Todos tienen su receta para cazar ballenas. Repasando sus versos afilé el arpón.

¿Cómo han influido en tu estilo cada uno de ellos, qué huellas suyas hay en tus poemas?

Todos me han enseñado sus herramientas y gracias a ellas opero el mundo de forma más hábil. Con especial afecto tengo presente en mi pulso a Raúl Antonio Cota, el aliento largo de sus imágenes táctiles. Me enseñó a separar en olas el mar entero, a extraer la sal más limpia y detener con ella la prisa en las cosas. Su olor, su aceite espeso, su proteína.

¿Consideras que a la obra de Raúl Antonio Cota le ha faltado reconocimiento nacional?

Sólo sé que Raúl Antonio Cota merece su privilegiado sitio en la literatura nacional; su registro es robusto, entregado y abierto a las voces maestras que lo prepararon. Sin él yo no estuviera aquí. Es el impulso moderno de nuestra tradición. Es todo el mar y todo nuestro desierto. Hay mucho combustible en sus palabras. Quien no haya entrado a su luz se ha perdido mucho, merece ser ciego.

¿Qué has descubierto de ti al leer a estos poetas?

Descubrí que mi voz puede también mover la hierba, separar los ruidos visuales para limpiar el cielo. Descubrí que vivo en su idioma. Y unas ganas tremendas de callar con estilo como hicieron ellos.

¿Hay comunes denominadores en los poetas mexicanos, en comparación con los escritores extranjeros?

Hay una manera singular de llorar a-mar-es. Somos el grito desnudo del mariachi ebrio. Una ventana que se ilumina cuando la serenata acabó. Ser poeta mexicano es saborear intensamente un des-en-canto.

¿Crees que la poesía mexicana está pasando por un período particular?

Creo que cada que pasa el tiempo (y salen y salen más libros y autores) vale más la pena regresar a las lecturas primeras, a la generación de los cincuenta.

¿Cómo crees que el contexto actual afectará al arte?

 Paradójicamente lo hará más cercano. Le enseñará al escritor a buscar conectar de conciencia a conciencia. Como volver a la epístola. Carecemos de monólogo interior muchos poetas. Aquí el pretexto para cavar más hondo.

¿Algo que desees añadir?

Hay gran poesía en Sudcalifornia. Podemos sentirnos orgullosos y seguros de al menos tres generaciones que me anteceden. Nosotros, los no tan jóvenes, tenemos la vara muy alta. Es un honor dejar la piel en los colmillos furiosos de la experiencia humana. Seguiremos lanzando botellas a la sed de nadie

Christopher Amador es licenciado en Ciencias Políticas y Administración Pública por la Universidad Autónoma de Baja California Sur (UABCS). El Instituto Mexicano de la Juventud le otorgó el Premio “Día Nacional de la Juventud” en 2006, por el cuento : “Cocaína. Los colmillos del azúcar”. Se hizo acreedor al Premio Estatal de Dramaturgia (2008), Poesía (2009) y Ensayo (2010) Ciudad de La Paz. En ese último año fue nombrado presidente de la Asociación de Escritores Sudcalifornianos y recibió el Premio Nacional de Poesía Raúl Renán (Estado de México), el Nacional de Poesía Sonora: Bartolomé Delgado de León, la medalla del Congreso Premio Estatal de la Juventud, el Premio Joven de Poesía del Día de Muertos (ISC) y una mención por su obra “Copiar la imagen”, en el Premio Internacional de Ensayo Teatral.

En 2011 fue nombrado Coordinador Estatal de Bibliotecas Públicas y obtuvo el Premio Nacional de Poesía Tijuana y los Juegos Florales Margarito Sández Villarino; en 2012 el Nacional de Poesía Tuxtepec (Oaxaca), en 2013 el Nacional de Poesía Clemencia Isaura y los Juegos Florales de Guaymas. En 2014 es invitado a ocupar la Dirección General del Instituto Sudcaliforniano de Cultura (ISC) y se le otorgaron los Juegos Florales Ciudad de La Paz y el Premio Nacional Tlatoani (Instituto Mexicano de Evaluación).

En 2016 es incluido en la Enciclopedia de la Literatura en México de la Fundación para las Letras Mexicanas. En 2017 recibe mención honorifica en el Concurso Nacional de Literatura ISSSTE CULTURA y es incluido como representante de la poesía joven de Baja California Sur en el libro Parkour pop.ético (o cómo saltar las bardas hacia el poema): mapa poético, editado por la Dirección General de Educación Superior para Profesionales de la Educación (SEP federal). En 2019 obtuvo el segundo lugar del Premio Internacional de Ensayo <Diderot> (Madrid, España); y fue director de la Editorial Cartonera El ruiseñor de Teócrito .

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