El Conchalito es uno de los bosques marinos dentro de la ciudad de La Paz. El crecimiento urbano y turístico lo tienen bajo amenaza, por tal motivo desde 2016 la concesión de 403.35 hectáreas de zona inundable de esta zona de manglares, es administrada por la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (Conanp) para su conservación. Sin importar lo antes mencionado, el XVI Ayuntamiento de La Paz tiene planes para construir un bulevar allí.

El interés turístico-inmobiliario por el área contigua al mar es evidente, pese a que el ecosistema marino es considerado un humedal “Sitio Ramsar Humedales El Mogote – Ensenada de La Paz” y del Área de Importancia para la Conservación de Aves (AICA). No hace mucho, la alerta ciudadana y de organizaciones de la sociedad civil se prende cuando Global Real State intentaba vender un terreno en 7 millones 300 mil pesos.

Vecinos de la colonia buscan mejoras en su vialidad, pero la alcaldía de Rubén Muñoz Álvarez quiere aprovechar una digna petición ciudadana para imponer una especie de continuación del malecón costero que, si no es mal pensado podría conectar en cierto punto con Al Mar Residencial, porque la avenida iniciaría desde el restaurante Moyeyo’s, en la calle Erizo del Mar, colonia Esperanza, hasta llegar a Politécnico Nacional, misma que conecta con El Manglito mediante la calle Brecha California.

Por supuesto esto provocará el encarecimiento de los predios contiguos. Una plusvalía que significa ganancias para los inversionistas, una presión innecesaria para los mangrales y una desestructuración ecosocial en los modos de vida de la gente.

Existen un par de ideas para “modernizar” El Conchalito. Detonarlo y abrirlo a la inversión. Ambas coinciden en usar la calle Manatí. Una consiste en colocar asfalto en un bulevar de 30 metros, con cuatro carriles en ocho cuadras, con un estacionamiento, así como una ciclovía, banquetas y, por absurdo que parezca, sembrar palmeras en un camellón.

La otra opción es utilizar sólo seis cuadras y media, con una artería de dos carriles con extensión de 20.5 metros, un estacionamiento, banquetas de adopasto que permiten la filtración del suelo, un aspecto a considerar cuando hablas de un manglar.

No obstante, si uno revisa la publicación del 27 de septiembre de 2016 en el Diario Oficial de la Federación (DOF) del acuerdo de destino a favor de la Conanp, la construcción de un bulevar violenta el uso exclusivo de protección al que fue destinado por el Gobierno de México. Además, no podemos olvidar la NOM-022-SEMARNAT-2003, que imposibilita infraestructura urbana a no menos de 100 metros.

Área destinada a la protección, perteneciente a la Zona Federal Marítimo Terrestre, actualmente administrada por la Conanp.

Las vías de comunicación son importantes para el desarrollo turístico-inmobiliario. Un ejemplo claro es la construcción de la carretera 4 carriles de La Paz-Pichilingue. Bajo el pretexto de la modernización de la carretera para seguridad de la gente que visita las playas de esa zona, la razón principal de explotar cerros para destruir cerros y modificar algunas curvas, en las inmediaciones del Área de Protección de Flora y Fauna Balandra, es la conexión entre la ciudad paceña y los megaproyectos planeados para la zona.

O el más reciente ejemplo es el libramiento “Sur-Poniente” que, casualmente, pasará cerca del megaproyecto inmobiliario Misión Punta Norte de Grupo Firme y Grupo SiNow-Century 21, una obra planeada por la Secretaría de Planeación Urbana, Infraestructura y Movilidad (Sepuim), dirigida por Genero Ruíz Hernández. Una obra con valor a 2 mil millones de pesos que iniciará en el kilómetro 21 La Paz-Constitución, según informó Diario El Independiente.

#ENNUESTRAOPINIÓNDEMIERDA creemos que los gobiernos deberían actuar más apegados a las necesidades reales de los ciudadanos. Dejar de utilizar las instancias gubernamentales para beneficiar a grandes empresarios, facilitándoles vías de comunicación pagadas con nuestros impuestos que terminan representando ganancias para ellos y un gasto para el Estado.

Si no se vigila El Conchalito, no dudes que en cualquier momento, a través de cualquier argucia legal, como cuando el 17 de agosto de 2015 los regidores cambiaron el uso de suelo a “habitacional residencial” a 77 hectáreas del cerro de la Calavera en la que se ubica el proyecto inmobiliario Monte Mar.

Sin duda, un bulevar quizá no sea visto por algunos como un riesgo para el último bosque marino de la ciudad, pero tal vez el agresivo proceso inmobiliario venidero pondrá en peligro al ecosistema que pasará a ser terreno propicio para edificios o privadas de lujo. Lo que sí es seguro que por ahora es irregular poner allí una arteria vial como ya lo comenté antes. Menos pueden edificar.

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