La opinión de mierda #17 de Gilberto Piñeda

Entre 1994 y 2000 nuestros sueños empezaron a ser otros, todo cambió para la izquierda socialista y anticapitalista sudcaliforniana: el Partido Revolucionario de los Trabajadores inició un proceso de disolución que concluyó el sábado 23 de marzo de 1996 y que la mayoría de sus miembros se adhirieron a la Cuarta Declaración de la Selva Lacandona que el Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) había emitido el 1 de enero de ese mismo año en el que llamaban a la formación de una organización civil y pacífica que le dieron el nombre de Frente Zapatista de Liberación Nacional, éramos probablemente unos 30 o 40 compañeros y compañeras militantes y simpatizantes que nos manteníamos activos no solamente en el partido, sino en la lucha social y sindical.

Se trataba de un cambio  de nuestros sueños que habíamos compartido por espacio de 22 años cuando el Grupo de Acción Popular se había incorporado como simpatizante del Grupo Comunista Internacionalista en los primeros meses de 1975, habiendo regresado de su congreso nacional a finales de 1974 donde participamos como invitados, aquí empezaron nuestros sueños juveniles por una sociedad socialista mundial que buscaríamos construir como parte de la Cuarta Internacional, de ideología marxista-trotskista, que se asumía como el partido mundial de la revolución socialista, que  en La Paz, Constitución, Insurgentes y Santa Rosalía, serían en 1976, las pequeñas células y comités del PRT.

Habían pasado varios meses antes de la disolución del PRT entre 1994 y 1996 donde se formaron dos corrientes al interior. Debo reconocer que la corriente minoritaria a la que yo pertenecía empezamos a proponer la formación de una corriente zapatista por el socialismo al interior del Partido de la Revolución Democrática, un partido que no tenía nada de ideología socialista, aunque se había formado a nivel nacional con algunos cuadros de la vieja izquierda y centro izquierda nacional; afortunadamente esta corriente minoritaria al interior del PRT en disolución  (creo que tuvimos solo tres o cuatro votos)  fue derrotada en las plenarias previas a la disolución del PRT  y una aplastante mayoría acordó incorporarse cuando se formara, al FZLN; gracias a eso, sigo acompañando el sueño zapatista.

Hace unos días estaba yo leyendo unos recortes de periódico  de 1995 (a un año del levantamiento indígena  zapatista en Chiapas):

Uno de ellas es del “dirigente del recién desarticulado Partido Revolucionario de los Trabajadores (PRT), Víctor Castro” quien declaraba que “el problema social y político en el país y en Baja California Sur es muy complejo, ya que las organizaciones de izquierda han sido bombardeadas por el PRI con proyecto político reaccionario de la derecha que finalmente ha sido superior a cualquier fuerza en términos de posibilidades electorales”; menciona que “el PRI ha propiciado una cultura electoral a través de una derecha de dominación ideológica  que ha hecho que la población quede inerme”, agrega que “el problema de deriva, estimó, de la posición  oportunista de dirigentes que han vivido de la prerrogativas económicas del gobierno, lo cual ha imposibilitado formar un frente amplio de las fuerzas populares que conduzca a reafirmar el interés de la ciudadanía por unas verdaderas fuerzas políticas izquierdistas; y termina señalando que “ ante esta desventajas, los partidos de derecah como es el PAN, en Baja California Sur, pudo ser capaz de capitalizar el descontento que había contra el PRI y que la izquierda no fue capaz de capitalizar “  (La Extra, 13 de julio de 1995), se refería seguramente a las elecciones  locales  de 1993 cuando el PAN propició la primera derrota electoral al PRI.

Otro de ellos  del “Responsable de Organización del Secretariado Regional, el perretista Gilberto Piñeda Bañuelos (quien) aseguró que en Baja California Sur continuará el PRT hasta encontrar una organización políticaexpreso que en la entidad existen dos ideas para constituir nuevamente al instituto político: una es la posibilidad de mantenerse como PRT hasta saber los resultados de la  conuslta nacional convocada por el Ejército Zapatista de Liberación Nacional  y la decisión que finalmente vaya a tomar el EZLN; ya que por lo anterior pudiera darse la formación de un nuevo movimiento u organización política nacional legalmente constituida, a la cual el PRT se incorporaría. La otra idea es la formación de una corriente zapatista por el socialismo que encierra y como tal afiliarse al Partido de la Revolución Democrática (PRD) que empuje a la convergencia del neocardenismo con el neozapatismo como alternativa política nacional” (La Extra, 13 de julio de 1995).

Estas dos ideas fueron resueltas en la reunión interna de militantes del PRT que se llevó a cabo el 22 de julio en el local de Padre Kino entre Normal y Márquez de León (Donde ahora está el Centro Cultural Ricardo Flores Magón) en favor de que nos incorporáramos como PRT a la organización que convocaran las y los zapatistas. Todavía recuerdo el emotivo acto que tuvimos ese sábado 23 de marzo de 1996 en donde hablamos la Mirna, el Victor  y yo; probablemente fueron diferentes razones para ser designados como voceros y vocera en el acto de disolución del PRT; en mi caso tal vez fue por ser el más viejo militante de las organizaciones precursoras del PRT, y en el caso de la Mirna y el Víctor, seguramente fue por lo que representaron en la dirección de la lucha magisterial independiente y democrática en la sección III del SNTE. Yo Inicie con un relato sintetizado de 20 años de lucha política y social donde había participado el PRT; siguió el Víctor con una declaración política de disolución del PRT donde se anunciaba la incorporación a los trabajos de construcción del Frente Zapatista de Liberación Nacional (EZLN), y terminó la Mirna quien fue la encargada de hacer la entrega formal de todos los bienes materiales (locales, vehículo, mimeógrafos, archivos, etc.) que poseía el PRT a la nueva organización política civil y pacífica en proceso de formación: el FZLN. Hubo ese día una exposición gráfica  muy elocuente de la luchas sociales, político-electorales, sindicales y populares donde participamos a lo largo de esos 20 años, las y los militantes y simpatizantes del PRT; para montarla fue una fiesta el día y noche anterior,  se utilizaron fotos, carteles y volantes de los archivos del PRT y de Ardemi,  y los archivos personales de la Mirna y la Paty  que son abundantes (una gran parte de esos materiales  se están organizando en el Archivo Histórico del Movimiento Social Sudcaliforniano en la planta baja del local de la Padre Kino entre Márquez y Normal).

A 25 años de aquel acto de disolución del PRT, lo único que queda es un minúsculo grupo que ha mantenido en el local de Padre Kino entre Márquez y Normal en el barrio los Olivos,  la palabra, la llama y el sueño zapatista es el colectivo de la Radio Zapatista Sudcaliforniana como brazo sonoro de los movimientos sociales y de la Brigada Ricardo Flores Magón; aquí, solo hay un ex miembro del PRT y del FZLN, que soy yo;  la inmensa mayoría de los ex militantes y simpatizantes del PRT y del FZLN, se fueron primero al PRD  a partir de 1999 y 2000, y ahora están en Morena con otros sueños, que no son nuestros sueños.

Sinceramente, me alegra que los sueños de muchas y muchas que estuvieron militando en el PRT y en el FZLN  se estén haciendo realidad con  el voto mayoritario que llevó al triunfo electoral del Víctor que ahora será  gobernador del estado,   honestamente se respetan,  no podía ser de otra manera, la Mirna mi compañera de toda la vida, mi hija y hasta mis nietos, se han puesto muy contentas  con este triunfo electoral, y así muchos compañeros y compañeras que en el pasado luchamos en el movimiento social, pero ahora, a 25 años de la disolución del PRT,  sus votos no son nuestros sueños.

Voy a explicar por qué.

La bifurcación del camino que cada uno y una seguimos como  ex militantes del PRT empezó a partir del año 2000, que fue el último año en que fui a votar, o sea, hace más de 20 años que no voto, tengo mi credencial de elector  porque la necesito como identificación, pero nada más. En 2001, gobernaba Baja California Sur una coalición formada por el Partido de la Revolución Democrática y el Partido del Trabajo (PT), y en ese año, en la cámara de senadores, el PRD aliado con el PAN  y con el PRI, votaron en contra de la Ley Cocopa que era la propuesta que reconocía los derechos de los pueblos indígenas de México se había construido a partir de los Acuerdos de San Andrés en 1996 que firmaron los zapatistas y el gobierno federal; a partir de ese momento, el EZLN rompió con la clase política nacional e inició un proceso dentro de su territorio para construir su propia autonomía y en 2003 anunció la transformación de los antiguos Aguascalientes en los Caracoles y la formación de la Juntas de Buen Gobierno (JBG) fortaleciendo los Municipios Autónomos Rebeldes Zapatistas (MAREZ) de los cinco Caracoles que habían formado en territorio zapatista en diciembre de 1994.

Ahora el EZLN y el movimiento nacional e internacional que acompañamos al zapatismo en México y el Mundo, no cree en el sistema de partidos en México, no niega el derecho a utilizar el voto pero no lo promueve ni mucho menos, los sueños son otros, y para hacerlos realidad no se piensa que puede ser a través del voto como se ejerce en el sistema de partidos, por lo tanto, si en 1994  con la Convención Nacional Democrática se consideraba que era posible una transición a una etapa superior de la democracia que construyera una nueva constitución, esa idea, quedó  agotada muy pronto y descartada en forma  definitiva después de la traición de 2001 con la aprobación de la Ley Indígena impuesta por el gobierno de Vicente Fox, que es la misma Ley que se aplica en los gobiernos de Calderón, de Peña y de López Obrador.

El camino zapatista es de larguísimo plazo, es anticapitalista, antipatriarcal y antirracista, por lo tanto es solidario, cooperativo y agroecológico, y coloca en el centro de todo, los derechos de la mujer en todos los sentidos;  no tiene nada que ver con buscar las formas de reformar, ajustar y convertir el capitalismo salvaje en un capitalismo benefactor de los pobres y de la naturaleza.

El camino zapatista se atraviesa con un serio obstáculo para los pueblos  que son los macroproyectos capitalistas de todo tipo que amenaza a la naturaleza, a la madre tierra, al agua,  las pueblos originaros y a las comunidades, y que solo favorecen el gran capital nacional y extranjero cabeza principal del desarrollo del capitalismo, como son el mal llamado Tren Maya, el corredor transístmico y el Plan Integral Morelos, como los más conocidos, pero hay muchos más en el país, no hay que ir tan lejos, aquí en Baja California Sur se está reviviendo el viejo proyecto del capital para el golfo de California que es el antiguo proyecto de la escalera náutica de la época de Fox, con sus marinas, hoteles y zonas residenciales de lujo, que impulsaron los actuales gobiernos y que seguramente impulsaran los nuevos gobiernos de Nayarit, Sinaloa, Sonora, Baja California y Baja California Sur en los próximos seis años que gobernará Morena.

El último promocional del partido Morena para festejar el triunfo electoral termina con un preocupante mensaje visual donde aparece una panorámica donde se ve en el centro una marina para yates de lujo y a su alrededor los complejos hoteleros e inmobiliarios de Los Cabos y lanzan un ¡Viva Baja California Sur!. El mensaje es claro:  el turismo extranjero seguirá siendo  la locomotora del desarrollo económico de Baja California Sur en los próximos seis años; si esto es así, el agua de las y los sudcalifornianos están en un riego muy grande, pues los grandes hoteles, las enormes marinas para yates de lujo, los campos de golf, las zonas residencial y cruceros de lujo, será el paisaje definitivo de la costa sudcaliforniana y si se confirma los dichos durante la campaña electoral este proyecto no solo será para Baja California Sur sino para todo el Golfo de California. No podría ser de otra manera, pues es exactamente lo que pasara con los macroproyectos del sureste mexicano impulsados por el gobierno federal.

Para concluir, termino diciendo que al principio, en la lucha en las décadas de 1970 y 1980, teníamos sueños comunes: acabar con el capitalismo mundial y con la burocracia soviética para construir un socialismo democrático. Ahora, mis sueños no son reformar el capitalismo para convertirlo en “sustentable y socialmente responsable con el medio ambiente y con los pobres”; sus votos no son nuestros sueños.. cada quien tiene los suyos y supongo que se respetan.   Mis sueños los comparto con las y los zapatistas desde 1994, y pienso seguir con ellos y ellas, al lado de quienes así lo piensen en La Paz y en Baja California Sur, aunque seamos unos cuantos.    

  La Paz, Baja California Sur, a 9 de junio de 2021.

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