El diputado local Carlos Van Wormer, ha sugerido que el químico que afectó a los menores se trata de DDT

El alcalde de La Paz, Rubén Muñoz Álvarez, anunció que se han iniciado trámites para que se logre la prohibición definitiva de plaguicidas de uso agrícola que no sean de procedencia orgánica, luego de que 12 niños de la escuela primaria Miguel Hidalgo y Costilla sufrieran afectaciones por entrar en contacto químicos aún no especificados.

Basado en un dictamen de la Comisión Estatal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Coepris), Muñoz Álvarez explicó que “se estaban sembrando, en promedio, dieciséis hectáreas en la zona de Todos Santos, y más de ocho hectáreas en la zona de El Pescadero, utilizando herbicidas, fertilizantes y fungicidas que generaron un problema de contaminación”.

 Esta situación “obligó a  llegar a un acuerdo con el sector productivo, para que ya no se permita en el próximo ciclo agrícola” el uso de este tipo de productos, dijo el alcalde, y adelantó que la Dirección de Desarrollo Económico del Ayuntamiento de La Paz deberá intervenir en el asunto, pues “están pidiendo alternativas, los productores”, para que sea el municipio quien genere “fertilizantes que sean orgánicos”.

Por lo pronto, se prohibirá la venta de los terrenos donde se utilizaron los químicos nocivos, y Napoleón Domínguez, propietario de los predios ubicados en Todos Santos, confirmó que “ya no se permitirá la siembra dentro de la mancha urbana”.

Hay que recordar que la noticia de los niños afectados se dio a conocer a principios de abril. En aquel entonces, el diputado local Carlos Van Wormer Ruíz dio a conocer que estos “pesticidas” se utilizan “sobre todo en la cosecha del chile”, y se aventuró a indicar que el químico en cuestión se trata de Dicloro difenil tricloroetano (DDT), prohibido en Estados Unidos (EEUU) desde los años 70.

La Agencia para Sustancias Tóxicas y Registro de Enfermedades (ATSDR) de EEUU señala que el DDT es un “plaguicida usado extensamente en el pasado para controlar insectos en cosechas agrícolas e insectos portadores de enfermedades tales como la malaria y el tifus”, el cual, al ser ingerido durante un tiempo breve, afectará principalmente el sistema nervioso. “Personas que tomaron grandes cantidades de DDT sufrieron excitabilidad y temblores y convulsiones. También experimentaron sudor excesivo, dolor de cabeza, náusea, vómitos y mareo”. SI  embargo, durante un periodo prolongado, provoca afectaciones hepáticas.

El Departamento de Salud y Servicios Humanos (DHHS) de EEUU, así como la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer (IARC), han determinado que “es razonable predecir que el DDT es un carcinógeno en seres humanos”. Además, se considera que, aunque no se ha usado en ese país desde el año 1972, “es posible que el suelo aun tenga cierta cantidad de DDT que podría ser incorporada por las plantas y consumida por seres humanos o por animales”.

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