Sin anuencia del Cabildo, el alcalde Felipe Prado decidió cerrar el municipio de Mulegé a tránsito vehicular, porque en dicha demarcación no hay ningún enfermo confirmado por COVID-19.

El presidente municipal envió un mensaje a través del medio digital Guerrero de Sal, en el que se había tomado la decisión con base jurídica, aunque no ahondó en el tema.

La Policía Municipal y Protección Civil de Mulegé instalaron dos retenes que solo permiten la entrada de personas que vayan por visita algún hospital o quienes llevan diariamente víveres o mercancías. Los funcionarios municipales invitaron a la Guardia Nacional, la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) y a la Secretaría de Seguridad Pública de Baja California Sur a unirse.

La estrategia fue critica en redes sociales digitales. Habitantes ven la medida como una acción fascista, es decir, un acto de demostración de poder. Otros simplemente aceptaron la medida sin cuestionar.

Justamente hace unos días, se dio a conocer en El Organismo que Minera y Metalúrgica El Boleo continuará trabajando, cosa que no tiene contentos a muchos de los trabajadores, porque hay un gran movimiento de proveedores de otros países, al igual que empleados que salieron del país.

Bahía Tortugas fue la primera comunidad de la municipalidad, en la que se determinó cerrar el entronque que conecta a Vizcaíno y la carretera Transpeninsular. En Todos Santos, en la demarcación de La Paz, el poblado obligó a la autoridad a clausurar el acceso al pueblo.

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