Quizá Rodolfo no se hubiera imaginado que aquello terminaría de esa forma .

La petición bien pudiera esperarse que fuera mera “cura”, y que seguramente lo batearían a primera de cambios, o simplemente que lo dejaran en visto. Pero no.

El mensaje enviado al inbox de California Chiken, un restaurante paceño dedicado a la preparación de platillos donde el personaje principal es el pollo, era un reto. Rodolfo les preguntó que si con cuántos likes que le dieran a una publicación en Facebook, en su perfil personal, donde mostraba la comida del restaurante, se podría hacer acreedor de unos de sus platillos. California Chiken la agarró elevadita, y pensando en el marketing ( pues en tiempos de COVID hay que agarrar las oportunidades) , le dijo que con 250 likes se armaba el trato. Pero el restaurante se puso más listo todavía, retó a Rodolfo a que consiguiera el doble de esos likes y le regalarían su paquete de comida y, además, donarían otros tres a personal médico que le estuviera entrando a los chinagadazos contra el Coronavirus, lo cual fue aceptado por el primer retador.

Más temprano que tarde los likes llegaron como en parvada, hasta este momento más de 800.

Rodolfo no se quedaría con el suyo, decidió donarlo, también, a los héroes de bata blanca, a los cuales, la muerte les huele cerquita de la oreja minuto a minuto. El restaurante no se quiso quedar abajo, sacó diez paquetes mas.

Armándose de valor, pues ir a meterse a un lugar donde está hirviendo (esto lo supongo) del mentado virus, decidieron, Rodolfo y David ( representante del restaurante), llevar los paquetes de comida a tres hospitales.

Con la voz quebrada y casi con lágrimas en los ojos, uno de los doctores del ISSSTE les agradeció, quizá el tener más de dos días trabajando, sin ver a su familia, lo tenía con sus dentros churidos, lo que pudo haberle causado que el sentimiento por el buen gesto se le hiciera más grande. La magnitud del problema sanitario se peló frente a los ojos de Rodolfo cuando escuchaba al doctor. Después, él hizo un llamado a todos los que le escucharon, o leyeron, el mismo que ya se sabe, y que saben todos: quédate en casa.

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