Leonel Cota Montaño invitó al festejo, el mismo día que Víctor Castro Cosío hará la presentación de avances y desafíos del coordinador de programas federales del Gobierno de México.

Se acerca un día más de la celebración que Leonel Cota Motaño utiliza para recordar que él es el cacique: 1999. De priísta encabronado a un mártir de la izquierda. De priísta sin posibilidades a perredista ganador.

En 1999 no solo comenzó la supuesta transición democrática sino que oficialmente inició el periodo del ingreso de megaproyectos a La Paz, Baja California Sur con la venta de 350 hectáreas de El Mogote, a un precio de 47 millones de pesos a Luis Cano y su proyecto Paraíso del Mar, actualmente detenido. También en el periodo leonelista, como en las demás administraciones sucesoras, existe un fuerte componente inalterable de los gobiernos: el nepotismo .

“En este caso, tratándose de extensiones de tierra, el gobierno no debe verse como un propietario, sino como un promotor, y si posee tierras que no tienen ningún uso, que son un activo inútil, debe aprovecharlas como un estímulo a la inversión, a la generación de desarrollo económico y empleos”, justificó en 2003 en aquel entonces gobernador de BCS.

Cota Montaño ahora como secretario Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública intenta, como ya es costumbre, barajear las posibilidades que más le convienen para un sola finalidad: el poder. Utiliza esta fecha para mostrar músculo. En 2019 estuvieron todos los morenistas, pero esta vez quizá se vea más dividido. Ese mismo día, 8 de febrero, el coordinador de programas federales, Víctor Castro Cosío, presentará avances y desafíos del trabajo desarrollado por el Gobierno de México.

 Desde hace meses el alcalde de La Paz, Rubén Muñoz Álvarez y la alcaldesa de Los Cabos, Armida Castro, desarrollan su estrategia para convertirse en el candidato a la gubernatura. Por supuesto, el excandidato de Nueva Alianza no pierde oportunidad para promoverlos, pero ¿por qué? Simple, necesita tener el control. Colocar alfiles obedientes para traficar con las influencias para enfrentar caprichos de sus elegidos, porque hay muchos intereses en las costas del sur de la península.

Un claro ejemplo es el rompimiento en 2006 entre Cota Montaño y Narciso Agúndez Montaño (2005-2011). El pleito no fue porque haya pactado con Felipe Calderón Hinojosa sino que lo haya saltado a él. No quiere esa misma historia. Por eso, sale a los diarios de vez en cuando para tratar de posicionar, a través de su figura, a su parientada o a las fichas con las que negociará.

“Es tiempo de construir estructuras y no candidaturas”, repite el expriísta cada vez que puede en redes sociales. Él mismo reconoce a Castro Cosío como el candidato natural, pero apoyará quienes sean los vencedores de la competición interna. Tener las riendas otra vez le permitirá negociar con algunas posiciones estratégicas los municipios de La Paz y Los Cabos. Puestos claves ligadas al desarrollo turístico-inmobiliario, pos ya ven que es promotor.

Nadie mejor para continuar con la política encaminada seguir con megaproyectos que su hijo Manuel Cota Cárdenas sea el presidente municipal de La Paz, actualmente director de Desarrollo Social con Muñoz Álvarez y, claro, está Rosa Delia Cota Montaño en la Secretaría General del municipio de Los Cabos. Cuando le preguntaron si era nepotismo él justificó en una entrevista en Noticiero Zona Sur: ” Es una condición precisa, yo no trabajo en BCS”.

#ENNUESTRAOPINIÓNDEMIERDA vemos sana la competencia, pero la mayoría de las bases morenistas ven cansados las mismas prácticas perredistas, en las que en vez de buscar el bienestar de los otros, solo vemos a un exgobernador que sacia de su hambre de poder a toda costa.

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