Alejandro Aguirre Riveros/@SaludEmergente

Esta información tiene fines educacionales únicamente. De ninguna manera busca suplir cualquier tipo de atención médica.

Todos conocemos la escena: el barco se hunde y no hay suficientes botes salvavidas. Precisamente en eso se han convertido las campañas de vacunación a lo largo del mundo conforme se acerca la temible tercera ola de la actual pandemia. Una ola que amenaza con ser incluso peor que las anteriores debido a las nuevas y más contagiosas variantes del virus. De aquí el acaparamiento de vacunas Covid por parte de las potencias mundiales que no dudan en arrebatar los botes salvavidas mientras miran de reojo a los pasajeros de tercera clase conforme el agua les llega al cuello.

Un virus con gran capacidad de mutación

Un hombre de 45 años con una enfermedad autoinmune se convirtió en el conejillo de indias de un experimento involuntario: vivió enfermo de Covid-19 durante 145 largos días. Atendido en el Hospital Brigham de Boston fue tratado originalmente con esteroides a causa del complicado estado de su sistema inmune. Después de ser dado de alta tras una semana de hospitalización sufrió una serie de recaídas a lo largo de los siguientes cinco meses antes de morir finalmente a causa de una neumonía grave. Su caso pasó a ser uno de los más emblemáticos gracias a las muestras del virus que los médicos tomaban cada cierto tiempo para secuenciar su genoma. Así descubrieron que el virus cambiaba rápidamente dentro del cuerpo del hombre: en lugar de las dos o tres mutaciones que esperaban encontrar vieron que estas eran más de veinte. Al final incluso atestiguaron cómo el virus daba muestras de una gran capacidad adaptativa al desarrollar resistencia a los anticuerpos monoclonales con que estaban tratando al paciente. Los hallazgos de esta investigación fueron publicados en The New England Journal of Medicine a principios de noviembre de 2020 pero pasaron desapercibidos. No fue sino hasta mediados de diciembre que el paciente de Boston cobró una nueva importancia ante la detección de las nuevas variantes del virus en Inglaterra y Sudáfrica.

¿Cepa, variante o mutación?

Antes de entrar de lleno a las variantes más peligrosas es importante entender que estas forman parte de una jerarquía de tres niveles. En primer lugar están las mutaciones que son alteraciones a nivel genético que se dan cuando el virus se replica en el cuerpo y que producen cambios como su nivel de contagio o su letalidad. Cuando una o muchas de estas mutaciones se convierten en características comunes dentro de la secuenciación genética del virus, se puede hablar de una variante o linaje determinado. En el último lugar está la cepa: un salto tan grande en el número de mutaciones que resulta difícil considerar que se trata del mismo virus. El ejemplo más claro es la forma en que el actual Sars-CoV-2 pasa a ser una cepa más de coronavirus junto al Sars-CoV-1 y el MERS-CoV por mencionar algunos ejemplos.

Hasta ahora el árbol filogenético del Sars-Cov-2 muestra cientos de mutaciones englobadas alrededor de doce variantes y de las cuales solo cinco han llegado a ser denominadas como variantes “notables” o de “preocupación”.

Cluster 5

El 4 de noviembre de 2020 Dinamarca dio la voz de alarma: se había detectado que una nueva variante del Sars-Cov-2 estaba pasando a humanos a través de visones — mamíferos semiacuáticos criados en grandes granjas por el valor de su piel —  al norte del país. El rastreo de casos llevó a detectar 214 personas infectadas para el 5 de noviembre. De inmediato se implementaron restricciones de viaje y cuarentena en siete municipios del país. Aunque no se trataba de una variante más contagiosa había señales de que la llamada “Cluster 5” podía llegar a inutilizar las vacunas Covid-19. El brote fue controlado para el 19 de noviembre tras sacrificar a más de 14 millones de visones y llevar a cabo una rigurosa cuarentena acompañada de la aplicación masiva de pruebas. Por ahora se considera que esta variante se encuentra definitivamente extinguida.

Variante Sudafricana

De acuerdo a su linaje se le conoce también como 501.V2 y fue detectada en Sudáfrica el 18 de diciembre de 2020. Se ha caracterizado por una serie de mutaciones que permiten al virus adherirse más fácilmente a las células humanas. Lo primero que destaca de esta nueva variante es su prevalencia entre la población más jóven y la consecuente evolución en dichos casos hacia una enfermedad más grave. En pocas semanas pasó a convertirse en la variante predominante durante la segunda ola que azotó el país entre enero y febrero del presente año. Para principios de febrero las autoridades de Sudáfrica decidieron suspender la aplicación de la vacuna de Astrazeneca al comprobar que resultaba ineficiente contra esta variante. Actualmente la variante sudafricana ha sido detectada en más de sesenta países entre los que destacan Australia, Reino Unido, Brasil y Costa Rica.

Variante Brasileña

El linaje P.1 fue detectado en Japón el 6 de enero del presente año en cuatro personas que llegaban a Tokio tras haber visitado la parte amazónica de Brasil. Esta variante cuenta con 17 mutaciones que duplican su capacidad de transmisión y hace que sea posible la reinfección hasta en un 61 porciento. Características que a mediados de enero del presente año llevaron a colapsar el sistema de salud de la ciudad de Manaus, Brasil, al norte del país justo en el corazón del amazonas. El brote fue tan explosivo que se implementó un toque de queda nocturno e incluso Venezuela apoyó a la ciudad mandando una gran cantidad de tanques de oxigeno.

            Actualmente esta variante se ha dispersado hacia el sur del país para llevar a Brasil a romper cifras récord de fallecimientos diarios durante el pasado 16 de marzo. Una situación contrastante con la actitud del presidente Jair Bolsonaro quien en fechas recientes llamó a sus conciudadanos a dejar de “quejarse” por el coronavirus y seguir adelante con sus vidas. No obstante, la variante brasileña es considerada actualmente como el punto final en la anhelada búsqueda de la “inmunidad de rebaño” que algunos países como México han intentado alcanzar mediante el descontrol de la pandemia.

Variante Inglesa

El linaje B.1.1.7 es el que tiene hasta ahora más nombres: variante inglesa, variante británica, variante del Reino Unido o variante Kent. Se detectó en septiembre de 2020 y para finales de año se había dispersado por gran parte del país. El 19 de diciembre el primer ministro Boris Johnson declaró que esta variante podría ser hasta un 70% más contagiosa. Por ello se le atribuye gran parte de las infecciones de la segunda ola que azotó a Reino Unido a mediados de enero de 2021 y que coincidió con un aumento en casos del síndrome multisistémico inflamatorio pediátrico — una extraña secuela infantil al Covid-19 —. Actualmente se ha confirmado que la variante británica no solo es mucho más contagiosa, sino potencialmente el doble de letal.

“El diablo”

El linaje B.1.429 o CAL.20C  es la variante californiana también llamada de manera bastante amarillista como “el diablo”. Fue observada por primera vez en julio de 2020 en la ciudad de Los Ángeles y no se volvió a detectar sino hasta septiembre del mismo año en casos muy contados. Esto cambió para enero de 2021 cuando comenzó a propagarse rápidamente siendo detectada en San Francisco y en la parte norte de California. Los estudios muestran que esta variante incluye tres importante mutaciones que la vuelven altamente resistente a las vacunas y capaz de generar un mayor número de re-infecciones. Aunque hace falta una mayor investigación se estima que es potencialmente más transmisible y su propagación también coincide con un aumento en casos del síndrome multisistémico inflamatorio pediátrico. Actualmente “el diablo “representa el 44 por ciento de los nuevos casos en California. Un estado que hasta ahora se ha mantenido a la cabeza en contagios y muertes a causa del Covid-19 en Estados Unidos donde ya se supera el medio millón de fallecimientos desde que inició la pandemia.

El escenario de pesadilla

¿Qué pasaría si un paciente como el de Boston se enfermara con dos o más variantes diferentes para crear un nuevo linaje o cepa que haga al virus mucho más contagioso y mortal? En este escenario los países sin vacunar sufrirían las peores consecuencias. De aquí que todos corran presurosos a los botes salvavidas sin importar a quien arrollan a su paso.

Aunque hasta ahora, para consuelo de países como México, la mejor prevención y tratamiento parece ser el manejo adecuado de los niveles de vitamina D. Una opción económica y eficaz para complementar las campañas de vacunación cuando no se tiene acceso directo a los grandes lotes de vacunas.

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