Fotos de Anibal Zavala (@elmonkyzz/@anibalzavalafotografia)

Tenía rato sin explorar la oscuridad que solo las calles de la ciudad de La Paz te dar. El viernes terminé en la barra del Underground porque supe que una banda tijuanense visitaba por segunda vez el bar que resiste y ofrece una cartelera diferente. Para ser sincero no había escuchado antes a la banda. Nunca.

Tanto era mi desconocimiento que una morra de lentes de pasta transparente se paró frente a mí para revisar el menú, y se fue. Seguí escuchando a la banda local No Somos Nada y, más tarde, Por Nuestras Viuda, hasta que dos horas más tarde un gritó retumbó desde el escenario e hizo que recordara cuando soñaba con utopías.

Se trataba de Alejandra Valdez, la voz de Habak, una agrupación de crust melódico, neocrust y screamo formada en 2014 con letras reflejo de la existencia, de sociedades en simulaciones y nuestro camino al abismo. También hablando de esperanza, de querer vivir en medio de la miseria cotidiana.

Habak es una banda independiente y autogestiva del movimiento hazlo tú mismo (DIY), formada también por Alejandro en el bajo, Juan en guitarra y vocales; Eduardo en batería, vocales y guitarra; Patrick Alexander también batería (desde 2018).

Habak cuenta con trabajos como Insania (2015), Un minuto de obscuridad no nos volverá ciegos (2018), Ningún muro consiguió jamás contener la primavera (2020) y Mil orquídeas en medio del desierto (2025), además de colaboraciones discográficas con Fractal y Lágrimas.

Y allí estábamos nosotros recordando cuando soñábamos con utopías, cuando idealizábamos otros mundos posibles. Con un solo grito nos devolvió las ganas de una noche más.