Los municipales y estatales acudieron a los reportes de los vecinos, pero el evento siguió pese a su la molestia.

¿Hay privilegios en plena contingencia en La Paz? Todo apunta a que sí, porque ni la Policía Municipal de La Paz ni la Policía Estatal Preventiva de Baja California Sur, pudieron poner fin a una estruendosa fiesta con banda y norteño que duró cinco horas.

Los vecinos estaban molestísimos. Reportaron al 911 en varias ocasiones e incluso llamaron a reporteros para que publicaran la información, pero nada pasaba. Algunos de la zona comenzaron a sospechar que se trataba de inquilinos tenían influencias.

Algunos de los habitantes de la privada San José, señalaron que en la casa vive Jesús Romo y Olivia Vargas, presumiblemente integrantes de la empresa llamada GIDSA. Sospecharon de que las personas tenían influencias porque trabajan como proveedores del Gobierno de Baja California Sur.

Desde las 19:10 horas, los vecinos comenzaron con los reportes del party en Privada San José, en Quintana Roo entre Serdán y Guillermo Prieto. La Unidad SPM-152 arribó, pero la gente se percató que la música continuó.

“Entonces nos quedó claro que hay quienes pueden gozar de privilegios en total impunidad, sin importar que se ponga en peligro al resto de la población y, lo que más preocupa, al personal de salud que por imbéciles prepotentes como estos, después tienen que arriesgar el pellejo para salvar lacras como estas”, dijo un testigo del evento.

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