Los apagones son el principio del problema: es urgente la aplicación de un plan de transición energética, de lo contrario el sistema eléctrico de BCS colapsará.

La emergencia energética sufrida en Baja California Sur (BCS) a finales de julio y durante los primeros días de agosto, que provocó una serie de apagones masivos en 4 de los 5 municipios del estado, se debe a la falta de interés que han tenido, de manera histórica, las autoridades federales por el sistema eléctrico local, evidenció Jaqueline Valenzuela, directora de operaciones del Centro de Energía Renovable y Calidad Ambiental (CERCA), en entrevista para El Organismo. En el mismo, advirtió que de continuar tal indiferencia se avecina un colapso para el sistema, lo que resultaría catastrófico pues el estado no cuenta con reservas de energía.

“Ahorita hablamos de apagones, pero esa es sólo una de las consecuencias […], podríamos estar hablando de un colapso eventual del sistema”, señaló la directora, al exigir “una solución responsable […] que venga desde la federación”, pues ahí se hallan “los responsables”. En el ámbito local, un grupo de ingenieros organizados realiza jornadas de mantenimiento a aires acondicionados en zonas marginadas de La Paz, así también, hoteleros de diferentes regiones usan sus plantas generadoras de electricidad para desahogar la demanda del sistema estatal, pero, “aunque estamos reaccionando bien como sociedad, esa no es la solución: la solución no es que nosotros estemos absorbiendo las consecuencias de decisiones que no se han tomado en tiempo y forma, y de que el sistema eléctrico de Baja California Sur no ha sido una prioridad”.

Para CERCA, es urgente la creación de un Comité Regional de Energía y la aplicación de un plan de transición energética en BCS. El Comité Regional de Energía debe ser creado para que las decisiones locales se tomen por quienes se ven afectados y aquellos realmente interesados, “no hay otra solución”, anota Jaqueline Valenzuela, y en él debe incluirse a la sociedad civil, las cámaras empresariales y tomadores de decisiones de todos los niveles de gobierno.

“No creemos que, de seguir así, vayan a caminar las cosas de una manera favorable, y lo que estamos previendo es que, tal vez, lo que va a suceder es que se van a aprobar proyectos contaminantes otra vez para Baja California Sur”, consideró, al mostrar que prácticamente está a la espera de que el director de la Comisión Federal de Electricidad (CFE), Manuel Bartlett Díaz, así lo anuncie: nuevas plantas de combustibles fósiles para el estado. Y es verdad esta energía debe utilizarse, aceptó, pero únicamente como complemento del resto de las tecnologías, apostando de esta manera “por un mix energético”. Es decir, que los mejores sistemas de creación de energía, según las condiciones climáticas y geográficas de la región, operen en coordinación, tomando como uso prioritario los que, en primer lugar, ofrezcan garantías para la salud de la población, en segundo lugar que sean lo menos dañinos para el ambienta y, como tercera condición, que beneficien al entorno económico.

Jaqueline Valenzuela

En lo que se refiere al plan de transición energética, la directora de CERCA recordó que durante la administración de Enrique Peña Nieto una comitiva de académicos, legisladores, representantes de gobiernos municipales y del estado, así como cámaras empresariales, tuvo acercamiento con el entonces secretario de Energía, Pedro Joaquín Coldwell, para presentarle un proyecto con estrategias a inmediato, corto, mediano y lago plazo. No obstante, refiere, el funcionario federal sólo mostró desinterés.

Dicho plan de transición se trataba de un trabajo con más de un año de labor de campo e investigación coordinada con empresas y sectores productivos. La comitiva acudió a Ciudad de México previendo que en BCS pronto estaríamos “en un estado de urgencia”, por lo que a Pedro Joaquín Coldwell “se le dijo que era urgente” la situación del estado, pues, “de acuerdo a la demanda por crecimiento poblacional, el sistema eléctrico necesitaba una urgente intervención de proyectos”, pero “no fue un tema relevante” para él. El plan de los sudcalifornianos a favor de la transición era venderle el plan al secretario como “un entregable para el cierre de su administración”, pero solucionar el problema energético de la región no fue suficiente incentivo.

Pedro Joaquín Coldwell

El plan de CERCA, con una extensión de 6 años, contemplaba, en el plazo inmediato, el inicio de campañas de concientización sobre eficiencia energética para toda la población, así como aplicar de manera inmediata la normatividad nacional vigente sobre eficiencia energética para la industria de la construcción, la cual no es obligatoria en BCS. En este caso, la Comisión Nacional para el Uso Eficiente de la Energía (Conuee) ofrece un listado de normas, las cuales deberían aplicarse en los reglamentos del estado y los municipios, explicó Jaqueline Valenzuela, pues “por la condición de nuestro sistema eléctrico aislado estamos obligados a ahorrar electricidad”.  

En el corto plazo, el plan de CERCA señalaba la implementación de proyectos que ofrezcan almacenamiento de energía al sistema eléctrico de BCS. En este sentido, CERCA y el Instituto Tecnológico de La Paz (ITLP) desarrollaron proyectos para almacenamiento en baterías de ion de litio y para rebombeo de agua como método de generación, los cuales se presentaron en el Premio a la Innovación en Energías Renovables de 2017. “Nosotros en 2017 propusimos esto porque era lo más viable de acuerdo a la factibilidad”, anotó la directora, “pero ahorita habría que correr otra factibilidad para saber qué tecnología es la más viable. Pero lo que le urge en el corto plazo al sistema es respaldo”.

En el mediano plazo, la transición energética comprendería eliminar el límite impuesto a la interconexión con energías renovables. “Tenemos un límite en la interconexión de renovables, precisamente porque son tecnologías intermitentes, pero al entrar en almacenamiento esto permitiría mayor penetración de energías renovables y le daría mayor flexibilidad al sistema”.

Finalmente, en el largo plazo, al cabo de 6 años, se planteaba un proyecto de gran calado, como la interconexión con el macizo continental a través de una vía submarina que se anunció en 2016. No obstante, en estos momentos “ese proyecto no se puede retomar tal como se planteó”, aseguró, ya que hoy “el costo de las tecnologías, las circunstancias y el crecimiento poblacional es otro”. Además, , subrayó Jaqueline Valenzuela, los sudcalifornianos “estamos interesados en la sustentabilidad del sistema eléctrico de Baja California Sur”, y cualquier nuevo proyecto deberá considerarlo, pues el proyecto del cable submarino no lo hacía. “El proyecto anterior era un proyecto económico y que generaba más contaminación para el resto de México”.

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