En el Congreso del Estado se han reunido cientos de personas para manifestarse a favor y en contra del matrimonio igualitario

Luego de que, por motivo de seguridad, se les negara el paso a la Sala de Sesiones del Congreso del Estado a cientos de personas que acudieron para manifestarse en contra y a favor del matrimonio igualitario, un grupo de cristianos se reunió en las puertas del recinto para cantar alabanzas y lograr así su cometido: que su dios impida el otorgamiento a todas las personas de los mismos derechos.

Los creyentes reunidos para evitar que se lleve a cabo la segunda lectura del dictamen, cantaron Enciende la luz, una canción del estadounidense Jonathan Mark Witt Holder, conocido como Marcos Witt, cantante, conferencista y pastor.

Cabe mencionar que desde las 9 de la mañana llegaron manifestantes al Congreso del Estado, donde se solicitó credencial de elector para ingresar. Esto luego de las manifestaciones exaltadas del pasado 25 junio, cuando algunos diputados a favor del matrimonio igualitario se dijeron amenazados por parte de fanáticos religiosos.

Las medidas de seguridad causaron descontento en los miembros del Frente Nacional por la Familia, quien intentaron entrar por la fuerza al recinto legislativo, lo que les fue impedido por personal de seguridad del lugar.

Es importante recordar lo que señala el artículo 24 de la Constitución de los Estados Unidos Mexicanos: Toda persona tiene derecho a la libertad de convicciones éticas, de conciencia y de religión, y a tener o adoptar, en su caso, la de su agrado. Esta libertad incluye el derecho de participar, individual o colectivamente, tanto en público como en privado, en las ceremonias, devociones o actos del culto respectivo, siempre que no constituyan un delito o falta penados por la ley. Nadie podrá utilizar los actos públicos de expresión de esta libertad con fines políticos, de proselitismo o de propaganda política. El Congreso no puede dictar leyes que establezcan o prohiban religión alguna. Los actos religiosos de culto público se celebrarán ordinariamente en los templos. Los que extraordinariamente se celebren fuera de éstos se sujetarán a la ley reglamentaria.

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