La Ley de Transición Energética señala que para 2021 el 30% de la energía producida en BCS debería ser limpia, pero según el Programa de Desarrollo del Sistema Eléctrico Nacional sólo será será el 11%.

De acuerdo con información recopilada y procesada por el Centro de Energía Renovable y Calidad Ambiental (CERCA), el Programa de Desarrollo del Sistema Eléctrico Nacional  (Prodesen), que contempla acciones desde el año 2017 hasta al 2031, proyecta que en Baja California Sur (BCS) se instalarán plantas de producción de hasta 935 megawatts (MW) en los siguientes años, siendo combustión interna, con más de 419 MW de fabricación, la tecnología que más se desarrolle, seguida por la solar fotovoltaica con una producción de 313 MW. De ser así, la matriz de generación del estado llegaría a 11 por ciento de generación limpia de energía en 2021 y a 19 por ciento en 2024, lo que significa un rezago respecto a las metas nacionales establecidas en la Ley de Transición Energética, que contemplan un 30 por ciento de generación limpia para 2021 y un 35 por ciento para 2024.

Actualmente, según datos del CERCA, la cantidad de capacidad energética instalada para BCS es de 739 MW, de los cuales 55 MW son a partir de tecnología fotovoltaica, generada en la planta Aura Solar, mientras que cerca de 12 MW pertenecen a proyectos pequeños de la misma tecnología. Asimismo, existen en el municipio de Mulegé proyectos como Puerto Viejo, en este caso de energía eólica, mismo que cuenta con una capacidad de generación de 1 MW, aunque hasta el momento presenta una producción bruta nula; así también la planta geotérmica Tres Vírgenes, que reporta una generación de 54 gigawatts por hora GWh; y la la Planta Solar de Santa Rosalía, con una capacidad de 1 MW y una generación 2 GWh.

Así, la mayor parte de la generación de energía en BCS –72 por ciento–, se basa en combustión interna accionada con diésel y combustóleo; seguida por las unidades de energía térmica convencional, que significan un 20 por ciento de la producción y queman mayormente combustóleo; y la generación por turbogás, que tiene una participación del 8 por ciento.

En resumen, el sistema eléctrico de BCS cuenta con 4 centrales de combustión interna, con una producción de 1678 GWh al año; 2 centrales de turbogás, que producen 220 GWh al año; una central de ciclo combinado, para producir 632 GWh al año; y 1 una central solar fotovoltaica, con 86 GWh al año de producción. El principal operador de estas centrales es la Comisión Federal de Electricidad (CFE) con más del 90 por ciento de los activos de generación del estado.

Jaqueline Valenzuela, directora de operaciones del CERCA, precisa que estos datos se basan en información de 2015, pues la Secretaría de Energía (Sener) y el Centro Nacional de Control de Energía (Cenace) se han negado a ofrecer números actualizados sobre proyectos de energía renovable en BCS, cuando existen aproximadamente 228 MW en programas de energía renovables que pertenecen a empresas grandes, quienes “hacen fila” para obtener autorizaciones. 

“Creemos que este no acceso libre tiene que ver con el tema del límite a la interconexión”, explica la directora, “pues son bastantes los proyectos  que solicitan poder interconectarse: hay una larga lista de espera porque este límite que nos impusieron se llena y entonces se para la lista […] Creo que tiene que ver con eso, con no prestarse a la especulación de cuánto hay libre o cuánto no hay libre […], pero el hecho de que tengamos un límite genera esta especulación, que no beneficia al sector”.

Es por ello que el CERCA aboga porque no exista un límite de interconexión entre proyectos privados de energía limpia y el sistema de la CFE, pues así empresas generarían energía que podría servir como almacenamiento para ofrecer soporte al sistema eléctrico, sin mencionar que tal limitación “no existe en ningún lugar de México” sino únicamente en BCS.

Jaqueline Valenzuela opina que tal excepción se debe a que “el sistema eléctrico del estado es tan endeble que no tiene capacidad de respuesta para esa mayor penetración de renovables”, lo que a su vez es consecuencia “de la condición de abandono en inversión, por parte del gobierno federal, al sistema eléctrico, así como a otros proyectos que favorezcan un mix de generación”.

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