Globicéfalo

Como bien se sabe, el megaproyecto Saguaro Energía, promovido por la empresa estadounidense Mexico Pacific Limited, busca construir una terminal de exportación de gas natural licuado en Puerto Libertad, Sonora para exportar este químico a Asia. Para ello, contemplan transportar 15 millones de toneladas anuales (solo en sus primeras fases) de gas natural en 64 megabuques metaneros. Cada uno de estos barcos mide 300 metros de eslora.

Por una muy extraña razón, a la gente le encanta dimensionar escalas con estadios de fútbol cuando se trata de hacer comparaciones métricas, siempre. En este caso, la superficie conjunta de los 64 buques del proyecto Saguaro equivaldría a 183 Estadios Azteca. Tropicalizándolo a La Paz; si se colocan todos estos barcos en una línea recta, cabrían 4 malecones paceños, o se aproximaría a la distancia que hay entre la colonia Calafia y la playa El Coromuel. Más de 19 kilómetros de puro acero flotante, y millones de toneladas abriéndose paso por todo el Golfo de California.

Ahora, cambiemos el lenguaje y pongámoslo en ballenas (o sea, los cetáceos, pues… no las cheves). La ballena azul (Balaenoptera musculus), el animal más grande jamás conocido por el ser humano, y que encuentra su hogar en los mares lapislázuli de Loreto, supera los 30 metros de largo y las 140 toneladas. Es decir, se necesitarían cerca de 10 ballenas azules adultas para completar la longitud de un solo buque de Mexico Pacific, y más de 600 de ellas (sí, 600 ballenas) para acercarse a lo que mediría una línea recta con las 64 megaembarcaciones.

Al orden Cetacea (ballenas barbadas, delfines y cachalotes) le tomó cerca de 50 millones de años de evolución para ser uno de los grupos de mamíferos más raros, complejos e interesantes del reino animal. Se despidieron de su morfología cuadrúpeda para reemplazarla por caudales majestuosas y con la potencia de 600 caballos de fuerza; desarrollaron dialectos vocales y un maldito órgano capaz de modular el espectro sonoro en el océano…

¡El espectro sonoro! ¡Un maldito sonar en la cabeza!; se convirtieron en el depredador tope del ecosistema más vasto y desconocido del mundo; sobrevivieron a la glaciación del Mioceno, al megalodonte y al leviatán de Melville. Y hoy, 50 millones de años posteriores al Pakicetus, están al borde de la extinción por culpa de las dos cuasiespecies más voraces, agresivas y patéticas del planeta: el accionista extranjero y la autoridad mexicana.

Y no se trata de conjeturas o meras opiniones tendenciosas: la ciencia lo dice. Incluso, los investigadores del laboratorio Programa de Investigación de Mamíferos Marinos (PRIMMA) reportaron detalladamente que cerca de 30 especies de cetáceos podrían estar en grave peligro por proyectos de Gas Natural Licuado en el Golfo de California.

La literatura al respecto es sumamente extensa y se trata de un tema ampliamente documentado desde hace muchos años; ergo, he aquí una lista de las especies de cetáceos más vulnerables ante las amenazas del proyecto Saguaro Energía y Amigo GNL en nuestro bello Golfo de California, según los hallazgos científicos más recientes y las opiniones de los expertos en la materia:

Top 5: Ballena jorobada (Megaptera novaeangliae)

La emblemática jorobada, acróbata predilecta de todo espectador y talentosa cantautora. Casi todos los cetáceos odontocetos (orcas, delfines y cachalotes) y las ballenas barbadas emiten cantos, sonidos y/o chasquidos para comunicarse entre ellos. Pero los machos de ballena jorobada son famosos en el mundo porque producen cantos complejos vinculados al ámbito reproductivo: entonan largas melodías para atraer pareja y así poder reproducirse.

Podría pensarse que el ruido necesita causar daño auditivo para causar problemas, pero no es tan sencillo, pues basta incluso reducir el espacio de los cetáceos para afectarlos gravemente. Un estudio de la investigadora Rebecca Dunlop publicado en 2016 en la revista Animal Behaviour encontró que las jorobadas no compensaban acústicamente el incremento del ruido producido por embarcaciones, lo que podría hacer que sus señales quedaran enmascaradas.

Dunlop demuestra, entonces, que el ruido de las grandes embarcaciones modifica la red de comunicación de esta especie, e inclusp alerta sobre los cambios gravísimos que esto podría significar a largo plazo en las rutas migratorias de ballena jorobada.

Hay también un estudio publicado en 2016 por investigadores de PRIMMA, el Dr. Jorge Urbán, la Dra. Pamela Martınez Loustalot, la Dra. Esther Jiménez López y la Dra. Diana López Arzate Durante, en colaboración con científicos de la Universidad de California, donde colocaron grabadores acústicos submarinos y realizaron censos visuales en sitios de Los Cabos como Punta Ballena, Punta Gorda y Cerros Colorados, y resaltan que en las temporadas reproductivas de 2013 y 2014 la actividad vocal de ballenas jorobadas era mayor cerca de medianoche y disminuía hacia el amanecer.

El éxito reproductivo y supervivencia de la ballena más saltarina y cantarina del mundo corre grave peligro en el Golfo de California ante estos proyectos de transporte de GNL.

Top 4. Zifio de cuvier (Ziphius cavirostris)

Este odontoceto se lleva el récord de inmersión de toda la clase Mammalia (mamíferos). De sangre caliente, como nosotros, pero con la increíble habilidad de superar los 2 km de nado profundo en el océano, el grupo de los zifios es de los más sensibles ante las perturbaciones acústicas producidas por el ser humano.

 Un equipo conformado por la doctora en biología por la Universidad de La Laguna (Canarias), Natacha Aguilar Soto y colaboradores colocaron sensores acústicos a zifios de Cuvier y le registraron ocho inmersiones de alimentación. Pero durante una de ellas captaron algo preocupante; un gran barco a unos 700 metros. El ruido aumentó al menos 15 decibeles dentro de frecuencias necesarias para su ecolocalización (una cualidad que poseen los odontocetos para ubicarse en el medio marino a través del sonido, algo así como el sonar de un submarino). Los investigadores estimaron una reducción superior al 50% en la eficiencia de alimentación del zifio, lo que podría indicar que estas embarcaciones dañan severamente la búsqueda de alimento de estos odontocetos. En otro estudio publicado en PLoS ONE (2012) por Pirotta y colaboradores, realizaron exposiciones controladas de ruido de embarcaciones a zifios de Blainville (Mesoplodon densirostris) y detectaron cambios significativos en su comportamiento hasta al menos 5.2 km de distancia del barco.

El zifio necesita escuchar los ecos que él mismo produce para encontrar comida a cientos o miles de metros de profundidad. 64 megaembarcaciones serán su condena de muerte en el Golfo de California.

Top 3. Cachalote (Physeter macrocephalus)

El cachalote, al igual que el zifio, utiliza la ecolocalización para encontrar alimento. En las profundidades del Golfo de California, desata batallas titánicas contra calamares, su principal presa. Por tanto, el cachalote pasa períodos en superficie recuperándose fisiológicamente después de esas largas luchas contra los cefalópodos. Y aquí es donde se topan con las embarcaciones.

La Máster en Ciencias y estudiante de Doctorado en el Centro de Investigaciones Biológicas del Noroeste, Haide Cruz Villagrán, y colaboradores confirmaron, este año, presencia de cachalotes en el Canal de Isla Cerralvo mediante el monitoreo acústico pasivo, y señalaron preocupación por la disminución de avistamientos previamente documentada en la región central del Golfo de California.

Y más allá de las afectaciones acústicas, aquí uno de los riesgos más atroces: las colisiones. PRIMMA considera al cachalote una de las principales especies para las que debe modelarse específicamente el riesgo de colisión de los metaneros.

Top 2. Ballena azul (Balaenoptera musculus)

Los habitantes de Loreto y prestadores turísticos del municipio ya lo gritraron en la cara de las autoridades de SEMARNAT y CONANP: los megacruceros afectan considerablemente la presencia de la ballena azul y, consecuentemente, al turismo en la región. Y la ciencia los respalda.

Estamos hablando del animal más grande existente, que necesita salir regularmente a la superficie y que utiliza extensas áreas para desplazarse y alimentarse. Es zona de alimentación, reproducción y crianza, y la telemetría muestra una utilización extensa del Golfo de California. Además, PRIMMA precisa de observaciones importantes de ballena azul frente a Puerto Libertad, justo donde se localizaría el Proyecto Saguaro, pues aseguran que es un área muy importante para la alimentación del animal más grande del planeta.

Melcón y colaboradores demostraron mediante una serie de monitoreos acústicos en 2012 que la ballena azul modifica su comportamiento acústico frente al ruido antropogénico, y se han documentado respuestas específicamente asociadas al ruido de bajas frecuencias de las embarcaciones. Entonces, como la ballena azul es un especialista acústico de bajas frecuencias, incluso los ruidos “menores” radiados por grandes buques como los motores, las maquinarias y las hélices, puede reducir la distancia efectiva a la que las señales biológicas son detectables y, por tanto, alterar su espacio comunicativo.

Y si eso no es suficiente, PRIMMA coloca a la ballena azul como una de las más susceptibles a los “propelazos” en las noches, pues los registros de presencia de esta especie coinciden con las rutas de los megabuques metaneros que se proponen en la Manifestación de Impacto Ambiental del Proyecto Saguaro.

Top 1. Rorcual común (Balaenoptera physalus)

No sólo es hermosa, enorme y susceptible a colisiones, sino que la población del Golfo de California constituye una unidad extraordinariamente chica.

Desde la teoría evolutiva, se sabe que esta población ha permanecido pequeña y aislada durante miles de años y recibe menos de un ejemplar migrante por generación. Es, entonces, importante ese pequeño flujo genético para poder mantener su viabilidad, porque cada pérdida reproductiva de rorcual común puede tener una importancia demográfica mucho mayor, catastrófica.

La Dra. M. Esther Jiménez López, profesora e investigadora de la UABCS y de Megafauna Marina y Pesquerías (MMAPE) publicó en el 2019, en colaboración con otros investigadores de PRIMMA y de la Universidad de Oregon, un estudio con telemetría satelital que demuestra una alta fidelidad y residencia de la ballena de aleta.

En realidad, los resultados fueron espectaculares. Durante todo el seguimiento, los rorcuales marcados jamás se dirigieron hacia la boca para salir al Pacífico, jamás. Los rorcuales comunes son fieles al Golfo de California, pero los proyectos de gas natural están amenazando su permanencia aquí.

Saguaro y Amigo GNL atraviesan su hogar. PRIMMA afirma que no hay manera de trazarse una ruta hacia Puerto Libertad sin cruzar la principal distribución del rorcual común y concluye que esta población sería la más afectada de todas. Es sumamente triste que la ciencia confirme que esta ballena no sólo tendría que intentar esquivar los metaneros, sino que tendría que vivir permanentemente dentro del horrible y mortal ruido que producen.

Este top es sumamente lamentable porque, hoy día, estos megaproyectos cuentan con autorizaciones y el visto bueno por parte de algunos tomadores de decisiones. Una de las tantas muestras de que la política y la ciencia jamás deberían estar enemistadas o separadas o ajenas o desvinculadas, pues son mutuamente complementarias. El mismo reporte de PRIMMA lo dice; los cetáceos aportan miles de millones de pesos a la economía nacional. Somos parte de un ecosistema frágil pero resiliente, y si los cantos de las ballenas no hacen eco en las cúpulas del poder, nos toca a nosotras, las personas, dar esa embestida.

Bibliografía citada y consultada:

Dunlop, R. (2015). The effect of vessel noise on humpback whale, Megaptera novaeangliae, communication behaviour. Animal Behaviour, 111, 13–21. https://doi.org/10.1016/j.anbehav.2015.10.002

Jiménez-López, E., Palacios, D., Jaramillo-Legorreta, A., Urbán-R., J. & Mate, B. (2019). Fin whale movements in the Gulf of California, Mexico, from satellite telemetry. PLoS ONE, 14(1), e0209324. https://doi.org/10.1371/journal.pone.0209324

Melcón, M., Cummins, A., Kerosky, S., Roche, L., Wiggins, S., & Hildebrand, J. (2012). Blue whales respond to anthropogenic noise. PLoS ONE, 7(2), e32681. https://doi.org/10.1371/journal.pone.0032681

Pirotta, E., Milor, R., Quick, N., Moretti, D., Di Marzio, N., Tyack, P., Boyd, I., & Hastie, G. (2012). Vessel Noise Affects Beaked Whale Behavior: Results of a Dedicated Acoustic Response Study. PLoS ONE, 7(8), e42535. https://doi.org/10.1371/journal.pone.0042535

Reilly, S., & Thayer, V. (1990). BLUE WHALE (BALAENOPTERA MUSCULUS)DISTRIBUTION IN THE EASTERN TROPICAL PACIFIC. Marine Mammal Science, 6(4), 265–277. Portico. https://doi.org/10.1111/j.1748-7692.1990.tb00357.x

Seger, K., Thode, A., Urbán-R, J., Martínez-Loustalot, P., Jiménez-López, M., & López-Arzate, D. (2016). Humpback whale-generated ambient noise levels provide insight into singers’ spatial densities. The Journal of the Acoustical Society of America, 140(3), 1581–1597. https://doi.org/10.1121/1.4962217